Partículas en suspensión

Las partículas en suspensión o material particulado (PM) consisten en una compleja mezcla de partículas líquidas y sólidas de sustancias orgánicas e inorgánicas suspendidas en el aire (sulfatos, nitratos, amoníaco, carbón, polvo de minerales, agua, etc.).

Las partículas se clasifican en función de su diámetro aerodinámico en PM10 (las de diámetro inferior a 10 µm) y PM2.5 (inferior a 2,5 µm). Estas últimas suponen mayor peligro porque, al inhalarlas, pueden alcanzar las zonas periféricas de los bronquiolos y alterar el intercambio pulmonar de gases.

Las partículas en suspensión pueden contener diferentes tipos de contaminantes (humo ambiental del tabaco, fibras, esporas de moho, biocontaminantes, alérgenos, productos de combustión,...) cada uno de los cuales tiene una acción potencial específica sobre la salud. Las PM afectan a más personas que cualquier otro contaminante.

 

 

   FUENTES

El aire exterior es un vector importante de partículas: polvo natural, polen, moho, humo, partículas finas de escape de los automóviles. Estas partículas pueden penetrar dentro de los edificios, incluido su sistema de ventilación.

Las fuentes interiores de partículas están relacionadas con las actividades de sus ocupantes: fumar, cocinar, funcionamiento de aparatos de calefacción y combustión (hogares o chimeneas interiores), tareas del hogar (resuspensión del polvo de la casa), bricolaje, etc.
Las partículas permanecen más o menos tiempo en suspensión en el aire, dependiendo de de su tamaño, antes de depositarse.

En los hogares donde se emplea la combustión de biomasa y carbón para cocinar y calentarse, los niveles de PM pueden ser entre 10 y 50 veces superiores a los recomendados en las directrices.

   EFECTOS SOBRE LA SALUD

Los efectos de las partículas dependen de su tamaño. Las más grandes se detienen en la nariz y la garganta y pueden causar nasofaringitis si son portadoras de microorganismos infecciosos.

Las partículas muy pequeñas penetran profundamente en las vías respiratorias hasta los bronquiolos. Estas partículas están implicadas en el desarrollo de enfermedades respiratorias a corto plazo (inflamación, alergias respiratorias, asma) o a largo plazo (cáncer, enfermedad pulmonar obstructiva crónica EPOC). Las partículas aéreas pueden transportar bacterias y virus, y favorecer la propagación de enfermedades infecciosas.

Además, la interacción entre las partículas y alérgenos puede producir y amplificar la reacciones alérgicas.

La mortalidad en ciudades con niveles elevados de contaminación supera entre un 15% y un 20% la registrada en ciudades más limpias. Incluso en la UE, la esperanza de vida promedio es 8,6 meses inferior debido a la exposición a las PM2.5 generadas por actividades humanas.

  REGLAMENTACIÓN

Directiva 2008/50/CE del Parlamento Europeo y del Consejo de 21 de mayo de 2008 relativa a la calidad del aire ambiente y a una atmósfera más limpia en europa (DOUE de 11 de junio).

Las Directivas fijan por primera vez un valor de referencia para las partículas en suspensión (PM). El objetivo consiste en reducir al máximo las concentraciones.

Como no se conoce un umbral de PM por debajo del cual desaparezcan los efectos nocivos para la salud, el valor recomendado debe representar un objetivo aceptable y alcanzable a fin de minimizar dichos efectos en función de las limitaciones, las capacidades y las prioridades locales en materia de salud pública.

   ALGUNOS CONSEJOS

Limita los lugares de acumulación de polvo, "nidos de polvo."

Ten preferencia por la limpieza en húmedo frente al barrido (resuspensión de polvo).

Pasa regularmente el aspirador (alfombras, moquetas).

Evita fumar.

Quítate los zapatos antes de entrar a la vivienda.

Coloca un felpudo en la entrada y límpialo con regularidad.

 

Referencias

Observatoire de la qualité de l'air intérieur
(http://www.oqai.fr/ObsAirInt.aspx?idarchitecture=182)

Organización Muncial de la Salud. Calidad del aire y salud.
(http://www.who.int/mediacentre/factsheets/fs313/es/)


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