Calidad del aire interior


El aire limpio es uno de los requisitos básicos de la salud y el bienestar humanos. Sin embargo, la contaminación, tanto en espacios interiores como al aire libre, constituye un grave problema de salud medioambiental en todo el mundo.

Pasamos la mayor parte de nuestro tiempo en cerrados o semicerrados: casas, interiores de vehículos, lugares de trabajo y de ocio, escuelas, tiendas.

La calidad del aire del interior de edificios se puede definir como la naturaleza del aire cuando afecta la salud y el bienestar de los ocupantes del edificio. Ésta, la determinan los niveles de contaminantes presentes en el aire que respiramos.

Para prevenir daños o la falta de comodidad en los ocupantes, existen valores umbrales de los contaminantes más peligrosos.

La renovación del aire y su mezcla son elementos clave de la calidad del aire interior.

Conocer el aire que respiramos dentro de espacios cerrados, o semicerrados es esencial y complementario a los conocimientos del medio ambiente exterior. Es el conocimiento de la exposición total (acumulada a lo largo de un día en nuestras muchas actividades) lo que es importante en términos de salud.

Los cambios en el estado de salud de una persona debidos a la mala calidad del aire interior pueden manifestarse en diversos síntomas agudos y crónicos así como en forma de diversas enfermedades específicas.

Síntomas y enfermedades relacionados con la calidad del aire interior.

Fuentes: http://www.insht.es/InshtWeb/Contenidos/Documentacion/TextosOnline/EnciclopediaOIT/tomo2/44.pdf
EEA-Report_9-2013_Air-quality_in_Europe.pdf

Fuentes de contaminantes

Las fuentes de contaminación son múltiples, algunos compuestos son similares a aquellos que hay en el aire exterior, otros son más específicos. Por ejemplo:

Del interior del edificio:

  1. El humo del tabaco

  2. Alérgenos, incluyendo pólenes: plantas, animales, ácaros

  3. Los aparatos de calefacción, producción de agua caliente, cocina: monóxido de carbono, óxidos de nitrógeno, partículas, algunos compuestos orgánicos volátiles

  4. Humedad

  5. Los productos de construcción, muebles, decoración, mantenimiento, bricolaje y limpieza: muchos COV (incluyendo aldehídos especialmente el formaldehído) y partículas

Del exterior del edificio:

  1. El radón del suelo

  2. Los contaminantes del aire exterior (monóxido de carbono, óxidos de nitrógeno, partículas y ciertos compuestos orgánicos volátiles - COV)

Fuente: http://www.eea.europa.eu/signals/signals-2013/articles/indoor-air-quality

Síndrome del edificio enfermo

Cuando más del 20 % de los ocupantes de un edificio se quejan de la calidad del aire o presentan síntomas claros se puede afirmar que existe el fenómeno conocido como síndrome del edificio enfermo. El síndrome del Edificio Enfermo fue reconocido como enfermedad por la Organización Mundial de la Salud (OMS) en 1982.

Se manifiesta en diversos problemas físicos y ambientales asociados a interiores no industriales. Los casos de síndrome del edificio enfermo suelen ir acompañados de las características siguientes: las personas afectadas presentan síntomas indeterminados, similares a los del resfriado común o a los de las enfermedades respiratorias (dolores de cabeza, congestión nasal, goteo de nariz, estornudos, problemas de ojos, de garganta, dificultad para memorizar o concentrarse, mareos). Se trata de un conjunto de síntomas que padecen algunos individuos que habitan o trabaja en un mismo edificio y que remiten cuando lo abandonan.


Distribución porcentual estimada de las causas más frecuentes de síndrome del edificio enfermo.


La distribución porcentual estimada de las causas más frecuentes de síndrome del edificio enfermo es:

  1. ventilación insuficiente debida a falta de mantenimiento, distribución deficiente y entrada insuficiente de aire fresco (50 a 52 %);

  2. contaminación generada en el interior, como la producida por las máquinas de oficina, el humo del tabaco y los productos de limpieza (17 a 19 %);

  3. contaminación procedente del exterior del edificio debida a una disposición inadecuada de las entradas de aire y de los respiraderos de aspiración (11 %);

  4. contaminación microbiológica del agua estancada en los conductos del sistema de ventilación, humidificadores y torres de refrigeración (5 %),

  5. y formaldehído y otros compuestos orgánicos emitidos por los materiales de construcción y decoración (3 a 4 %).


Por tanto, en la mayoría de los casos se cita la ventilación como importante causa originaria.

Transferencia del aire exterior al interior

El aire exterior puede penetrar más o menos fácilmente por los muros, las ventanas, las puertas, los sistemas de renovación de aire, el subsuelo y la cubierta. Así pues, de la calidad de cada uno de estos elementos dependerá la exposición de los residentes a los contaminantes exteriores.

La penetración de los contaminantes exteriores en el interior del edificio es una fuente importante de contaminación en el interior. De hecho, su tasa de penetración depende de la calidad del aire exterior, de la localización del edificio, de la proximidad a una fuente de contaminación, del nivel del piso, del número, de la ubicación y el tipo de aberturas.

A esta fuente de contaminación ligada al aire exterior se unen numerosas otras fuentes que están ligadas al edificio en sí (materiales de construcción, calefacción, mobiliario, etc.) y a los ocupantes (humedad, costumbres, tabaquismo, etc.). Por tanto, si queremos disminuir la exposición de la población a la contaminación del aire es importante minimizar al máximo todas estas fuentes propias del edificio que se van a acumular con las del exterior.

- Cómo influye la calidad del aire exterior en el interior

¿Qué contaminantes y qué efectos?

Conoce los principales contaminantes presentes en el aire interior. En las siguientes fichas encontrarás información sobre sus fuentes de emisión, los efectos sobre la salud, el medio ambiente, su reglamentación y consejos prácticos.